
Faltan tres meses para los comicios
autonómicos y municipales,
y se destaca uno de los males
más común en los públicos oficios.
Se trata de intentar los beneficios
que rinden las acciones judiciales
que se ejercitan contra los rivales
por hechos ilusorios o ficticios.
Y es que aunque el juez al fin las sobresea
porque no haya delito que penar,
mientras tanto el ambiente se caldea,
se resalta y se vuelve a resaltar,
pues lo único que quieren que se vea
es un falso y jugoso titular.























