jueves, 22 de septiembre de 2011

Troy Davis, ejecutado en USA (Soneto 520)


Cuatro lustros en ese corredor,
esperando angustiado la noticia
del tribunal supremo de justicia
del estado de Georgia: vaya horror.

Davis fue condenado como autor
de un crimen ataviado de inmundicia,
y ni la diplomacia pontificia
ha logrado un designio indultador.

Viuda, huérfanos, madre desolada
de la víctima del asesinato,
han querido observar la salvajada.

Pues igual de salvaje y de insensato
es matar con sentencia bien trabada,
que con una navaja y de barato.




2 comentarios:

  1. Yo estoy en contra de la pena de muerte. En este caso como en otros muchos había muy serias dudas de su autoria, ya se demostró después en otros casos el error pero este ya no podía ser subsanado.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Yo también estoy en contra, porque matar a un asesino- en el caso de que lo sea- merecería la misma condena ¿no?. Ya no digo lo que me parece matar a un inocente, que puede pasar.
    Penoso.
    Muy actual el soneto y bueno.

    ResponderEliminar