miércoles, 19 de enero de 2011

Traducción simultánea en el Senado (Soneto 273)


Empiezan a currar en el Senado
traductores de las autonomías:
ya podrán escuchar sus señorías
en su lengua el debate pronunciado.

Yo me quedo una pizca anonadado:
tras más de treinta años de porfías,
la culpa del atroz galimatías
estaba en el hablar no descifrado.

Si se entienden mejor los senadores
no me importa ese gasto en traducir,
con tal de que las leyes sean mejores.

Pero es claro que tal no va a ocurrir:
que entre sordos se sabe son peores
aquellos que no quieren nunca oir.

4 comentarios:

  1. Tienes toda la razón, no hay peor sordo que el que no quiere escuchar y entender al contrario.
    Si todos entienden lo que el otro dice cual es el problema para ponerse de acuerdo?, señoria, digamelo usted.

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  2. Llevan demasiados años exigiendo esto. Que cada uno pueda hablar en su propia lengua. Hasta ahí vale, no discuto su derecho. Pero, tenía que ser ahora. Cuando tanta gente lo pasa mal por la falta de trabajo y la escasez de dinero, cuando anuncian a bombo y platillo, que gastarán un dineral en traductores, entendiendo que hay una lengua que puede servir a todos. No digo ya que admitan como propia, pero que todos conocen.
    En fin, cada día nos trae una sorpresa. Y buenas o malas nos las quedamos.
    Vuelven a demostrar, como bien dices, la sordera permanente que les caracteriza.

    Besos

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  3. Y tú crees que las leyes serán mejores?
    Lo dudo mucho, aunque soy bastante incrédula.

    Un saludo

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  4. Una vez más, disfruto enormemente con tus sonetos. Mezclando la actualidad con los versos y la rima. Diciendo verdades como puños.

    Besos!!

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